Uno de los aspectos más importantes de un cuadro de mando es la relativa a la actualización de los indicadores.

Mientras que en muchos productos de la competencia la actualización de los datos se realiza de forma manual o mediante sincronizaciones a final del día, nuestro producto permite definir con qué frecuencia se actualiza cada indicador de forma individualizada e independientemente del resto de indicadores con los que coexista en la pantalla.

Por ejemplo, para un indicador que muestre el número de líneas procesadas de pedidos tendremos que definirle una frecuencia de actualización muy alta pues es una información que varía rápidamente. Sin embargo, para un indicador que nos muestre un balance de ventas mensuales, cuya información varía más lentamente, podemos darle una frecuencia más baja, de 24 horas por ejemplo.